Historias verdaderas - y otras no tanto

Historias verdaderas

Thursday, November 18, 2004

Chusma chusma

Hace un tiempo estaba sola y confundida y me dejé influenciar por los consejos socialistas de mi madre egalitaria, que cree que en esta sociedad somos todos iguales, ideas que debo confesar comulgué durante gran parte de mi vida, sin importar los macarbos resultados.

Acá les va: la sociedad no es egalitaria, y para que uno quiera llevar a la práctica tal igualdad, debe encontrarse con otra persona que crea lo mismo y lo lleve a la práctica también.

En un momento muy triste de mi vida, le abrí las puertas de mi casa a una persona de origen humilde, y me usó como trapo de piso, la descarada. Esta chica, de provincia, se hizo mi amiga y consiguió hasta el celular de mi esposo. Lo llamaba a mis espaldas, cosa que enfurecía a mi esposo, así que por suerte no tuve problemas por ese lado. Lo peor es que comenzó a escalar posición social a través de mis amistades y logró a más de uno ponerlo en mi contra, difundiendo rumores totalmente faltos de verdad. La situación se volvió insoportable cuando mis amistades comenzaron a reunirse en su vivienda. Un horror.

Cuando me dí cuenta, la borré de mi vida. Lentamente, las amistades que la rodeaban regresaron y le cortaron toda relación. Me amenazó, me odió, y me lloró.

Pobre Romina, qué vida tan chiquita, que corazón más seco que una pasa de uva, cuánta maldad sabrá Dios que me deseaste. Ya desapareciste del mapa y Dios es justo con los que en él creen. Ojalá que nunca más nos crucemos en esta vida. Y si hay un next time, ya sé cómo actuar.

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