Claudia o Klaudia
| Claudia es rusa, y balbucea como puede el español. Confieso que me he acercado a ella con la excusa de hablarle en inglés, hace tiempo que no lo hablo con nadie, excepto con mi familia cuando nos comunicamos para ver cómo estamos. Cosa que no sucede muy seguido, porque a los nórdicos esto de manifestar emociones no les va mucho. Volviendo a Claudia, (¿será Klaudia en el original?) tiene una hija. La chiquita es un primor. Todas las mañanas la muchacha las levanta y les prepara el desayuno. El padre es mexicano, de esos que tienen la sartén por el mango. O sea, a la pobre Claudia la muele a palos cada vez que puede. Una no puede hacer más que escuchar en charla de café las excusas que el tipo tiene cada vez. Ella vive un infierno, pero algo la debe hacer pensar que está mejor así como está que donde estaba antes de conocer a su esposo.
Claudia pinta como los dioses. Oleo, acuarelas, acrílico. Pintar le está permitido. Por lo menos, saca todo lo que tiene adentro. Miserias, dolor, algún que otro hueso roto. La han invitado a exponer, pero sabemos todas en clase de pintura que eso es imposible. Claudia pinta siempre colores cálidos. Amarillos, naranjas, pero principalemente rojo: rojo sangre. |

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