Historias verdaderas - y otras no tanto

Historias verdaderas

Thursday, November 18, 2004

La maestra de pintura

La maestra de pintura es un personaje. Egocéntrica como buena artista, con grandes problemas de personalidad, inseguridades, etc. Los habla con mucho desparpajo en plena clase, todas la escuchamos y nos divertimos bastante. Porque con lo que ha vivido esta pobre mujer, es una suerte que se lo tome con el humor que se lo toma.

Cuenta que de joven tenía muchas inquietudes espirituales y se en contraba muy sola (la madre, internada en un psiquiátrico; el padre, trabajando), entonces buscó y buscó y se volvió muy mísitica, Dice haber entrado a los Rosacruces. Dice haber sido Masónica (mi granpa era masón, y si hay algo que me quedó claro de lo que me contaba, era que las mujeres estaban vedadas). Dice que estimuló a sus hijos en la temprana infancia para que fueran genios (y tuve una discusión con ella por eso, aquí les va).

Reconozco que puedo aprecer desagradecida de mi suerte, pero ahora van a entender porqué puede parecer así y por qué no es así. Nací con un IQ muy alto, aprendí sin saber cómo, porque nadie me enseñó, a leer sola a los 4 años. La primer palabra que escribí fue QLO (pronúnciese CULO, ya tenía la mente podrida desde ese entonces). Llegué a primero de primaria y la maestra me odiaba. Yo no quería aprender lo que ya sabía, entonces me dedicaba a hacer amigos en plena explicación de sumas, restas y palotes. La maestra llamó varias veces a mi madre para pedirle que no me enseñaran nada en casa. Mi madre no entendía de dónde aprendía yo lo que ya sabía. La maestra optó por mandarme a leer a la biblioteca. No me bastó la lectura, y comencé a escribir. Poemas, cuentitos, etc. Nadie me paraba, y yo no era consciente de lo que me estaba pasando, sólo sé que causaba problemas con mi forma de ser.

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