Historias verdaderas - y otras no tanto

Historias verdaderas

Thursday, January 06, 2005

Ahogándose

Llovía a cántaros. Todos los paraguas y los sobretodos no eran suficientes para cubrirle la ropa, y se mojaba las piernas, interminables. Hacía rato que había terminado de nevar.

La separaba de Jasmín una reja reforzada, pintada de negro aunque el descuido marcado por el óxido era más que evidente.

El cielo ahogaba, con agua gris y azul cerúleo. Aún así, era imposible confudir el agua del cielo con sus lágrimas. Ambas sabían diferente, para cualquiera que decidiera probarlo.

Un hombre con la piel muy blanca y los ojos muy negros las observaba, refugiado bajo un techito precario pero funcional. Sus párpados querían permanecer bien abiertos, pero el peso de la edad les obligaba a tenerlos entrecerrados.

El camión de la basura pasaba rápido, sin realizar su tarea. Sin embargo, los hombres que transportaba no mostraban descanso, gritándoles a las chicas groserías e incitándolas a portarse mal.

Aunque eran apenas las 3 de la tarde, las luces de la calle se encendieron. La mayoría de la gente estaba escondida en sus casas, acurrucada frente a un hogar, o en la cama, disfrutando la quietud de una caja con imágenes bobas y repetitivas.

Y apesar de la lluvia, el frío, la aparene noche y la separación, ellas no dejaban de mirarse.

Tuesday, January 04, 2005

Anoche tomé mi auto y me fui a andar por ahí. Sin un destino en especial, el objetivo era perderme en un trayecto, escuchar mi música, ser dueña del volante por unos minutos.

Para muchos, el auto es al hombre moderno lo que Freud consideraba en su época a la casa. Es la extensión de uno. En mi caso, este significado de auto es más que cierto. No me toques el auto, porque te estás metiendo conmigo. Y he elegido mi auto pensando en mí, en lo que me gusta, y en lo que no me gusta. Desde el color, hasta la potencia del motor. El auto habla de mí.

Mi auto es práctico, elegante, versátil, potente, veloz, superior. Mi auto me da placer. No es perfecto, pero lo considero muy cerca de la perfección. No tengo calcomanías de otros autos pegadas en él (como el dueño de aquel Volkswagen que le puso una calcomanía de Ferrari), porque tengo el auto que quiero, y no quiero otro auto.

El hecho de que me gusten los autos y entienda bastante de mecánica no es casualidad. Es un tema que me interesa y que disfruto de aprender más y más. También me gusta ver las carreras de F1, y le voy a Mercedes McLaren.

Bueno, basta, me aburrí. Ciao.



Sosa como la negra

Como universitaria culta, leo a diario. A veces leo porquerías. Otras veces, leo cosas muy interesantes. Todas me provocan escribir mis observaciones. No siempre son acertadas, however. Me doy cuenta cuando me aparto de mi escritura uno o dos días, y encuentro baches, incongruencias, ignorancias, en lo que escribí.

En muchas ocasiones estos discursos toman forma y suenan más lógicos cuando estoy por dormirme. Mi pasión por las ideas encuentra mayor fluidez en estado alfa. Debe ser que, en mi estado conciente, la autocensura la flagela indefectiblemente. Cuando estoy por conciliar el sueño, se rebela, pero en orden. Nunca entra en caos. Es allí cuando deseo imperiosamente tener lápiz y papel. Pero está en mi naturaleza entregarme con total facilidad a los brazos de Morfeo. Cuando era más joven, me resistía y me levantaba de la cama. Escribía, hacía esquemas, en cualquier hoja que pudiera encontrar. Y así, habiéndome purgado de todo lo que traía dentro, me iba a la cama a eso de las 2am, totalmente rendida. Hoy, eso es imposible. Mi edqd, mis actividades diurnas, no me dejan resto de energías para contemplar siquiera un posible ejercicio literario after 10pm. Patético.

Por otra parte, si no escribo en inglés, lo tengo que hacer con las manitos que Dios me dio, cosa que me da flojera extrema. Con inglés, dicto y el software de reconocimiento escribe por mí. Me dirán canchera por ahí, y me hago cargo de la acusación. Me dirán que el software también está en español, y yo diré que ya lo sé, pero que tengo que ir a comprarlo, y dado mi estado GENERALIZADO de flojera y olvido, quedo automáticamente excusada.

Por último, y a modo descolgado, quiero manifestar mi mayor aprecio por la comida libanesa. Acabo de comer unos bocaditos riquísimos que me han dejado gratamente impresionada.

Nada por aquí, ni nada por allá.

Hace un tiempito que no escribo, y he decidido volver a hacerlo. Desde la última vez que lo hice, han sucedido muchas cosas, por lo que intentaré ponerme al corriente, aunque sólo en los temas que se me dé la gana.

Debería comenzar con un saludo y el inevitable "Feliz Año Nuevo", pero no tengo ganas de ser careta en este espacio, eso lo reservo para las relaciones humanas de todos los días. Aquí hago lo que se me canta. Podría ser antagónica y desear un año horrible a todo el mundo, pero me parece una postura muy adolescente que ya no me va y, además, yo no soy mala persona.

El fin de año llegó y con él el consabido viajecito a Baires que no tenía ganas de hacer, si no fuera únicamente porque quería ver a mis padres. Aclaro aquí que no quería ver ni a mi hermano ni su familia, ni a amidtades, ni a familia política. Puede que ello provenga de mi declarada fobia social.

Afortunadamente, fui. Y afortunadamente también, volví. Muy lindos días, convivencia nivel amarillo, pero todo bien. Regresé desesperada a mi casa de México, extrañando mi mundo, mis amistades, mis costumbres. Baires cada vez me resulta más extraña, su gente post crisis que ya ni reconozco, sus costumbres... Me siento agredida y golpeada, pero claro, la gente no sabe que yo no viví la crisis, que no sé ni cómo se toma un colectivo, que ni sé ya el nombre de algunas calles obvias...

Todos mis amigos ya no viven más en Baires, se fueron al exterior o al interior. Baires, para mí, está vacía. En algún momento intenté agrearle brillitos disfrazando mi viaje como oportunidad de shopping, pero mi sorpresa fue que los negocios que yo buscaba ya no estaban, y que el mercado se inundó de marcas deconocidas con productos de dudosísima calidad. Perdón si a alguien ofende lo que digo, pero básicamente en este ámbito, si ofendo, me tiene con muy poco cuidado.

Obviamente, el viaje fue larguísimo, ya había visto todas las películas que pasaban. Estábamos solos en Ejecutiva y las azafatas se desvivían por atendernos. Regresamos el 31 de diciembre y llegamos a las 8pm al DF. De allí, derechito al Bellini's para festejar con amigos. Un espectáculo divino, viendo fuegos artificiales desde el piso 45.

El 1ero nos fuimos a Valle de Bravo. Por suerte, el día estuvo cálido.

Y como escribir con las uñas tan largas me da pereza, me despido atentamente hasta la próxima.